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El sueño profético del Maestro Xuanzang: La explícita admonición del Bodhisattva Manjushri

el Templo de Nalanda estaba plagado de escenas de desolación y desorden, con búfalos de agua atados por doquier, y ni un solo monje a la vista. Entró por la puerta occidental del Recinto de Yugalaraja, y de pronto vio una figura dorada d...

Una noche, el Maestro Xuanzang tuvo un sueño: el Templo de Nalanda estaba plagado de escenas de desolación y desorden, con búfalos de agua atados por doquier, y ni un solo monje a la vista. Entró por la puerta occidental del Recinto de Yugalaraja, y de pronto vio una figura dorada de pie en el cuarto nivel del pabellón, radiante y majestuosa, que le inundó el corazón de una gran alegría.

Intentó subir hacia ella pero no pudo, así que le pidió a la figura dorada que lo guiara. La figura le dijo: «Soy el Bodhisattva Manjushri. Como tus condiciones kármicas aún no están completas, no puedes acceder a este lugar por ahora».

Dicho esto, el bodhisattva le señaló las escenas del exterior del templo para que las contemplara. El Maestro Xuanzang vio un mar de fuego, y todas las aldeas fuera del templo habían quedado reducidas a cenizas. La figura dorada entonces le dijo: «Debes regresar a tu tierra natal de inmediato. Dentro de diez años, el Rey Harsha fallecerá, y la India caerá en el caos, con bandidos surgiendo por todas partes, dedicados al saqueo, la quema y el asesinato. Conviene que lo sepas». Acto seguido, la figura desapareció.

El Maestro Xuanzang despertó sobresaltado y lleno de asombro, y al día siguiente le contó el sueño al Maestro Shengjun. El Maestro Shengjun le dijo: «Los tres reinos siempre han sido impermanentes. Quizá, con el tiempo, el sueño se haga realidad. Puesto que el bodhisattva ya te ha dado este conocimiento previo, ¡a ti corresponde, buen señor, tomar tus propias disposiciones!».

Cuando el Maestro Xuanzang se disponía a partir hacia el oeste en busca del Dharma, el bodhisattva se había manifestado para disuadir al Maestro Śīlabhadra de morir a causa de una enfermedad, insistiendo en que debía esperar la llegada del Maestro Xuanzang para transmitirle las enseñanzas. Ahora que el Maestro llevaba largo tiempo en la India sin regresar, el bodhisattva volvía a aparecer para amonestarlo sobre la impermanencia de los asuntos mundanos, instruyéndolo con claridad para que volviera a casa.

A partir de esto, vemos que todo cuanto hace un practicante del Mahayana es respaldado y vigilado por los budas y los bodhisattvas. De no haber generado la resolución del Mahayana y recorrido el camino del bodhisattva, ¿cómo podría haberse producido jamás una respuesta espiritual de tal magnitud?

En los últimos años de la era Yonghui de la dinastía Tang (650–655 d. C.), el Rey Harsha efectivamente falleció, y la India se sumió en la agitación y la guerra, tal como el bodhisattva lo había predicho. El enviado de la dinastía Tang Wang Xuance presenció estos hechos de primera mano en la India.

Registro biográfico del Maestro Tripitaka del Templo Daci'en