Profesor Lin Chong'an: Teoría y práctica de la meditación Zen, Lección 1: Cultivo de la naturaleza despierta
Hoy en día, el estrés y la aflicción parecen estar en todas partes. Casi todos nos encontramos en uno de dos grupos: quienes disfrutan de las cuatro fortunas mundanas —ganancia, honor, elogio, placer— y quienes soportan el peso de sus op...
Teoría y práctica de la meditación Chan, Lección 1
Cultivo de la conciencia
I. Prefacio
Hoy en día, el estrés y la aflicción parecen estar en todas partes. Casi todos nos encontramos en uno de dos grupos: quienes disfrutan de las cuatro fortunas mundanas —ganancia, honor, elogio, placer— y quienes soportan el peso de sus opuestos —pérdida, deshonra, culpa, dolor—. La fortuna oscila sin cesar, y aun así la sombra del sufrimiento nunca llega a disiparse del todo. Cuando el Buda vino al mundo, ofreció un remedio. Si su Dharma es una verdad universal, ese remedio debe funcionar, debe resistir todo escrutinio y debe disipar la sombra que habita en el corazón.
II. El remedio para la mente
(1) Así he oído. En una ocasión, el Buda residía en el Bosque de Jeta, en el parque de Anathapindika, cerca de Shravasti. (2) El Bienaventurado dijo a los bhikkhus: «Existe un único camino que purifica a todos los seres, los lleva más allá de la tristeza y el pesar, pone fin a la perturbación y al sufrimiento, y conduce al logro del verdadero Dharma. Son las cuatro bases de la atención plena. ¿Cuáles son estas cuatro? (3) La base de la atención plena dirigida al cuerpo, la base de la atención plena dirigida a las sensaciones, la base de la atención plena dirigida a la mente y la base de la atención plena dirigida a los objetos mentales.» (4) Cuando el Buda terminó de hablar, los bhikkhus, tras escuchar sus palabras, se alegraron y pusieron fielmente en práctica sus enseñanzas. (Samyukta Agama 607)
○ Nombre: La vía del vehículo único No existe un segundo camino hacia la purificación: esta es la única vía recta.
○ Efecto: Purifica a todos los seres Conduce a los seres a la pureza última:
- Los lleva más allá de la tristeza y el pesar (pérdida, deshonra, culpa, dolor; ganancia, honor, elogio, placer): gracias al poder del discernimiento, se establece la visión correcta.
- Pone fin a la perturbación (las impurezas del reino del deseo): gracias al poder de la práctica mundana, la atención plena correcta se vuelve continua.
- Pone fin al sufrimiento: gracias al poder de la práctica supramundana, la atención plena correcta permanece continua, y por medio de la visión penetrante se comprueba que no existe un sí mismo.
- Otorga el verdadero Dharma: se llega a conocer el camino noble y sus frutos de manera directa y verdadera.
○ Método: Practicar las cuatro bases de la atención plena La base de la atención plena dirigida al cuerpo, la base de la atención plena dirigida a las sensaciones, la base de la atención plena dirigida a la mente y la base de la atención plena dirigida a los objetos mentales.
III. Practicar las cuatro bases de la atención plena
Practicar las cuatro bases de la atención plena consiste en cultivar la conciencia en la vida cotidiana. Cuando conoces con claridad y de manera continua los movimientos de tu cuerpo, estás practicando la base de la atención plena dirigida al cuerpo. Cuando conoces con claridad y de manera continua el surgir y el cesar de tus sensaciones, estás practicando la base de la atención plena dirigida a las sensaciones. Cuando conoces con claridad y de manera continua los cambios de tu propia mente, estás practicando la base de la atención plena dirigida a la mente. Cuando conoces con claridad y de manera continua la ausencia de un sí mismo en tu cuerpo y tu mente, estás practicando la base de la atención plena dirigida a los objetos mentales.
Este conocer claro y sereno es la conciencia. Cuando la conciencia fluye sin interrupciones, se llama «atención plena correcta y continua». A medida que se vuelve ininterrumpida, el cuerpo se aligera, el corazón se aligera y surge el gozo. Y dentro de ese gozo, la conciencia sostenida ve directamente la impermanencia y la ausencia de un sí mismo en el cuerpo y la mente.
IV. Conclusión
El método para cultivar la conciencia es sencillo y seguro. Comienza aquí mismo, en la vida cotidiana: empieza por conocer los movimientos de tu cuerpo, observando con paciencia cada acción como un científico observa un experimento, adentrándote profundamente en tu propio mundo interior. Aquí es donde surgen las aflicciones, y aquí es donde se extinguen. Con el tiempo, se despliega la visión penetrante sobre la verdadera naturaleza de la vida, y uno se convierte en una persona liberada y serena.