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No ganar nada, solo un corazón suave

Cuando el maestro zen japonés Dōgen regresó de estudiar Chan en China, alguien le preguntó qué había ganado con su práctica.

Cuando el maestro zen japonés Dōgen regresó de estudiar Chan en China, alguien le preguntó qué había ganado con su práctica.

El maestro respondió: No gané nada —solo un corazón suave.

Un corazón suave es un corazón de paciente aguante; sin él, un practicante de Chan no puede cultivar de verdad. En lo más profundo de nosotros siempre hay algo duro y rígido. Esa dureza es el ego —gaman—, un orgullo que se exalta a sí mismo, que nos sostiene desde dentro, se infla y mira por encima del hombro a los demás. En cuanto el mundo exterior lo roza, se enciende, como si fuera lo más grande del mundo. Pero desde la perspectiva del Zen, debemos cultivar un corazón suave; sin él, no podemos llegar al verdadero camino.

En el aprendizaje, un corazón suave también significa no avergonzarse de preguntar a quienes están por debajo de nosotros, mantener la mente abierta y el corazón en calma, y buscar guía de todas partes.